¿Cómo puedo ayudar a mi familiar a salir de una secta?

A lo largo de la historia han ocurrido numerosos acontecimientos trágicos  promovidos por sectas coercitivas.

Es  relevante  que en épocas de crisis aumente el número de personas que se introducen en las sectas, porque las personas afectadas se vuelven   más vulnerables por la incertidumbre que les envuelve. En tales circunstancias aumenta su predisposición a dejarse llevar por soluciones mágicas que prometen aliviar su malestar y les crean la expectativa de que con ellos encontraran la paz y la felicidad.

Existen variedad de grupos abusivos, que van desde el campo de las filosofías orientales, pasando por doctrinas neo-cristianas e incluso a grupos más amplios del campo esotérico, político, etc.

Características de los adeptos a las sectas:

  • Características sociodemográficas: clase media o media alta. En la misma proporción hombres que mujeres. Diversos estudios han demostrado que el rango edad es muy amplio desde adolescentes hasta adultos (Almendros, Rodríguez- Carballeira, Carrobles y Gámez-Guadiz, 2009).
  • Características psicológicas: diversas variables psicológicas que hacen vulnerable a la persona como: idealismo, búsqueda de espiritualidad, baja autoestima, depresión, inmadurez afectiva, inseguridad, dependencia, dificultades en habilidades sociales, ingenuidad, baja tolerancia a la ambigüedad.
  • Acontecimientos vitales estresantes: ruptura de parejas, duelos, enfermedad, desempleo, etc.

¿Cómo se introduce una persona en una secta? ¿Cuáles son las etapas de inserción?

A continuación se detalla las fases descritas en Rodríguez-Carballeira (1992):

  1. Fase de atracción-seducción: El grupo abusivo cuida mucho su primera impresión hacia el nuevo miembro. Se presentan como personas entusiastas que luchan por un ideal, hacen sentir al nuevo miembro como especial, querido, comprendido y protegido. Barón (2000) llama a este hecho ablandamiento, ya que  hacen vulnerable a la persona  generándole estrés para que así se “ablande” y quiera entrar en el grupo donde va a ser ayudado. Se promueve que se vaya aislando de su familia y allegados, ya que ellos no le entienden. Insistiendo que es único y especial.
  1. Fase de captación: el nuevo miembro debe aceptar las normas del grupo y realizar los comportamientos propios de las creencias grupales
  2. Fase de conversión: el nuevo miembro debe de acatar las normas de forma privada, normas del tipo: código de vestimenta, celebración de rituales, cambio de nombre, etc.
  3. Adoctrinamiento: el nuevo miembro ya puede captar nuevos adeptos, ya que en este punto se han cortado las relaciones familiares y antiguas amistades. En esta fase, el nuevo miembro realiza importantes donaciones al grupo.

Cuando la familia descubre que uno de sus miembros ha sido captado por una secta lo afronta siguiendo una serie de etapas que Goldberg y Bill Goldberg (1989) las califica de esta manera:

  1. Ignorancia o negación: esta fase puede durar meses o incluso años.  En ocasiones atribuyen el cambio de actitud a la edad o simplemente restan importancia a los cambios que está teniendo esa persona.
  2. Reconocimiento: los familiares comienza a notar que la relación se enfría y es más distante. Aparecen perdidas de dinero, ven como la comunicación verbal y no verbal de la persona cambia,  además de su forma de vestirse o relacionarse, aparecen mentiras, ocultaciones, etc.
  3. Exploración: surgen en los familiares sentimiento de culpa o de vergüenza y la familia comienza a informarse por diversas fuentes (Langone, 1985): lecturas de libros, artículos, noticias… sobre la propia secta; se acerca a expertos en dicha materia; habla con ex miembros del propio grupo sectario, etc.
  4. Acción: Esta fase es muy dura porque la pueden percibir con alto riesgo de fracaso, por la posibilidad de  perder el contacto con su familiar. Trataran  de que  reconsidere el abandono de  la secta.

 

Recomendamos a estas familias:

–Implicación para ganarse la confianza del afectado.

– Contar con la ayuda de especialistas psicólogos, y a veces, de abogados (según la necesidad del caso).

–Es un proceso lento y doloroso, con recaídas y retrocesos. Por ello no hay que  perder la esperanza. Debemos conocer las causas por las que la persona quedó enganchada a la secta.

– El afectado debe ir poco a poco reconociendo al grupo como una secta, pero ha de hacerlo por sí mismo.

–Escucharle y no coaccionarle. Mantenga una postura abierta al diálogo.

-No avergonzarse de su familiar, las personas que caen en las sectas es porque están pasando por una etapa de vulnerabilidad.

– Ofrecer  amor incondicional al afectado, no culpabilizar.

– No agobiar al afectado con muchas preguntas, debemos ganarnos su confianza, mantener una escucha empática sin reproches.

– Intentar conocer que es lo positivo del grupo, para analizar qué es lo que le atrajo, y poder poco a poco ir desmontado la idea perfecta de ese grupo.

– No darle dinero de manera injustificada.

 

En resumen:

  • Recomendamos a los familiares que traten de mantener el mayor contacto posible con la persona. Que traten de mostrarle afecto, para que sea más fácil poder pasar a la acción y reconsidere el permanecer en la propia secta.
  • Es necesario escuchar a la persona sin juicios de valor, para poder negociar con él su participación en dicho grupo abusivo.
  • Los familiares deben entrenarse en la escucha activa y en la solución de conflictos; además de aprender a manejar emociones y autocontrol.
  • Contar con la ayuda de profesionales cualificados en esta temática (psicólogos, abogados).

 

cadenas

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